En una de las primeras conversaciones que desde la madrugada del jueves mantenemos con el compañero Gustavo Armas, tratando de hacer un seguimiento de los terribles seísmos en Venezuela, coincidíamos en una apreciación de las imágenes: ¿dónde está el Ejército, donde la Guardia Nacional? Eran las primeras pruebas de la tragedia, los derrumbes, los escombros, los amasijos, la destrucción, las ruinas… Pero allí no veíamos a miembros de las Fuerzas Armadas apellidadas también Bolivarianas.