Así, como pateando un bote, se acabó la primera mitad de este 2026. Regularmente hacemos un corte de caja al cierre del año, no en este punto, y menos ahora que estamos concentrados todos en un balón y que, dependiendo de lo que ocurra esta noche tras 90 minutos de juego, filtraremos la realidad de una forma peculiar. Estamos en la encrucijada entre indicadores macroeconómicos débiles y un humor social aferrado a que un equipo de futbol nos dé una esperanza que la economía no nos da.