Que este no es el penúltimo Papa, el Papa rojo, no lo sabemos aún, aunque va dejando su estela en cosas. «Cositas» dirían algunos. Cosas buenas, y cosas malas. De todo hay. Que este Papa está siendo utilizado por los políticos de la corruptela mayor del mundo, más que el Vaticano incluso, lo sabíamos ya desde hace siglos. Que iba a pasar, y que se iba a dejar. Algo le tienen que decir los enfermos de la extrema izquierda, por el tema de su discurso sobre el aborto. Hay que disimular.