Hay muchas formas de ser vocal vecino, una suerte de concejales a escala que representan a los partidos políticos en las juntas de distrito de Madrid. Aunque es un cargo levemente remunerado, los hay que aparecen una vez al mes por el pleno con las manos en los bolsillos y sin propuestas que hacer. Hasta pueden no tomar la palabra en toda la legislatura, más que para jurar o prometer el cargo. No es el caso de Laura Ortega (Palencia, 1953 — Madrid, 2025).