Poseemos ya el conocimiento científico para resucitar animales extintos, aunque siempre serán híbridos. En el otro lado de la balanza, está la misma posibilidad de acabar con otras especies o parásitos perjudiciales —incluso mortales— para el ser humano o sus animales. Gregory E. Kaebnick, director de Investigación del neoyorquino Centro Hastings de Bioética, defiende que, en determinadas en ocasiones, las razones para erradicar una especie pesan más que las contrarias.