Cuenta la leyenda española que en Montblanc, municipio de la provincia de Tarragona, Cataluña, refirió Juanita Lectora, un inmenso dragón se había instalado en las murallas, cerca del pueblo, en busca de alimento. Primero le entregaron ovejas, después bueyes y caballos, ahora siguieron los vecinos. De un cuenco sacaban los nombres elegidos para el sacrificio hasta que salió Cleodolinda, la Princesa, hija del Rey.