Se podría afirmar que ninguna franquicia de ciencia ficción es tan cool como Blade Runner (1982). El seminal clásico de género de Ridley Scott, basado en la obra de Phillip K. Dick ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, se desarrollaba en una Los Ángeles futurista en la que Harrison Ford recorría las brumosas calles de la ciudad en busca de androides hiperinteligentes conocidos como ‘replicantes’. Por desgracia, aún no hemos descifrado los coches voladores).