Este artículo examina críticamente el paradigma dominante de las transiciones digitales-verdes, ampliamente incorporado en la política económica contemporánea, y sostiene que su creciente enfoque tecnocrático resulta insuficiente para afrontar los límites ecológicos planetarios, las asimetrías de poder tecnológico y los desafíos democráticos asociados a la expansión de la inteligencia artificial.