El mar se olía desde la ventana de la cocina de la casa de Paredes, el pueblo donde nacimos. El oleaje del mar deshaciéndose en la orilla se oía desde dentro de su casa en Río Caribe, donde vivió más de treinta años. El miércoles al mediodía murió en esta Casa Hogar de esta ciudad a la que llegó -llegamos- el penúltimo día de 1964, y su primera mirada fue ese mar Caribe cercano al aeropuerto que le debió remover los recuerdos, pero solo por un instante porque no era mujer de nostalgias.