Por Javier Lozano Hace ahora cinco siglos que en torno al convento de San Esteban nacería, de la mano del dominico Francisco de Vitoria y otros compañeros suyos, la conocida Escuela de Salamanca, sin cuya existencia el mundo sería hoy un lugar muy diferente. Su original forma de hacer teología creó lo que hoy entendemos como humanismo cristiano y que, intentando responder a los enormes retos de su tiempo, acabaría sosteniendo los cimientos del mundo occidental que hoy conocemos.