El ser humano toma decisiones emocionales y luego las justifica con argumentos funcionales. Compramos por antojo, emoción o aspiración; ycasi de inmediato lo explicamos con un: “lo necesitaba”, “estaba en oferta”, “lo voy a usar mucho”. Cuando hablamos de construir marca, muchas veces lo hacemos como si fuera algo separado del negocio.Algo que vive en la emoción, en la preferencia, en el largo plazo y, sobre todo, en marketing.Y luego, en otro carril, ponemos la ejecución comercial.