El Día de África, que se celebra cada 25 de mayo, constituye una fecha para volver la mirada hacia un continente al que la historia no le ha regalado caminos fáciles, pero sí una profunda capacidad de resistencia, dignidad y renovación. Hablar de África es hablar de pueblos que supieron sobrevivir a la esclavitud, al colonialismo y a múltiples formas de dominación, sin renunciar jamás a su identidad. En esta jornada, el homenaje no debe quedarse en la evocación.