A 7,5 millas náuticas al sur de la desembocadura del Guadiana, mirando desde el Atlántico a la frontera entre España y Portugal. Esa es la ubicación elegida para la primera instalación de acuicultura en alta mar en aguas lusas. La antesala de la cría de peces del futuro y un ejemplo de lo que, tarde o temprano, podría llegar también a la costa gallega.