Llega el verano, suben las temperaturas y salir a correr o montar en bicicleta se convierte en un acto de valentía. Ante esta situación, el sentido común nos dice que debemos evitar las horas centrales del día, hidratarnos más y bajar el ritmo, pese a que exista una posibilidad de caer en el sedentarismo. Es por ello que es vital adaptar nuestro ejercicio y descanso a las altas temperaturas a las que nos estamos enfrentando. El choque térmico.