En Galicia, la deuda de los ayuntamientos con los proveedores que les prestan servicios es un problema que afecta, en mayor o menor grado, a las corporaciones de las ciudades y de muchas poblaciones. Pero el caso de Santiago es paradigmático. Tarda en pagar a sus proveedores 85 días de media, casi el triple del plazo legal, y tiene más de quince millones pendientes de abono.