Se describe habitualmente el periodo del franquismo como un momento de prohibición del uso de lenguas diferentes al castellano hasta la llegada de la democracia, y es el principal tema reivindicado por los nacionalismos para proceder a la imposición de las lenguas locales y la expulsión del castellano del sistema educativo y público. Sin embargo, fue el rey Carlos III, en 1772, quien impuso el castellano en las escuelas.