México es hasta ahora el único país que ha organizado tres mundiales de fútbol, y en el primero de ellos, el que se disputó en el país azteca en 1970, surgió una curiosa tradición. Por entonces, el Niño Dios que se venera en la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, se vestía con el uniforme de la selección tricolor, detalle que se ha recuperado durante el mundial que se está jugando actualmente.