Ilustración de Neville Harvey La joven de 20 años, estudiando en neurociencia, pensaba que lo estaba haciendo todo bien. Asistió obedientemente a visitas judiciales virtuales durante la pandemia para conseguir que un juez declarara que había sido abandonada por su padre en Honduras. En la escuela secundaria se convirtió en auxiliar de enfermería titulada. Enviaba constantemente mensajes de texto a su abogado de inmigración.