París (EFE).- La ola de calor sin precedentes que atraviesa Francia está llevando contra las cuerdas a agricultores y ganaderos franceses, que viven una particular hecatombe en las granjas avícolas, con cientos de miles de aves muertas, mientras crece la preocupación por el impacto sobre las cosechas y el posible encarecimiento de algunos alimentos.