Últimamente me inspira mucho sacar a mi perrete. Quizá sea porque la tranquilidad que, por desgracia, nos está regalando la ciudad me deja escuchar lo que pienso con mayor claridad y calma, o puede que sea porque, de un tiempo a esta parte, quiero mucho más a mi perro que a la raza humana en general. Algo normal si nos paramos un segundo y vemos la basura que nos rodea últimamente por todas partes.