Tres horas. Es lo que ha durado la primera sesión del primer Debate del Estado de la Isla 2026. Un pleno extraordinario que celebra cada año el Cabildo de Gran Canaria. El guion, para que nadie se sobresalte, siempre es el mismo: la oposición aprieta y el gobierno insular defiende su gestión como si se le fuera la vida en ello. Nadie cede. Bajo ningún concepto. Todos los grupos se perdieron entre cifras, líos de competencias y reproches.