"La especulación amenaza el futuro del país, pero aún estamos a tiempo de cambiarlo. Vivir en nuestras ciudades es como jugar una partida amañada de Monopoly: unos pocos acumulan propiedades, mientras la mayoría lucha por no quedarse fuera. ¿El resultado? Una sociedad cada vez más desigual, donde heredar o no puede definir tu destino".