Un año más, como si fuera ayer mismo, paseando por la playa, emocionándome con las puestas de sol en la línea horizontal del agua y anhelando el hallazgo del rayo verde de mi Lalia, con quien he recordado a nuestra Lucre. Ahora va para un año que paseando por otra playa recibí el mazazo de su muerte. Ahora, asomada al precipicio de la nostalgia, y caer en el escepticismo.