Durante 15 minutos recorrí todo el centro comercial buscando un espacio libre para estacionarme, por fin, vi a una dama que caminaba hacia su auto. Aceleré para colocarme en el lugar que dejaría, y esperé pacientemente a que la señora guardara todas sus pertenencias en su camioneta. Las luces de reversa se encendieron indicando su partida, suspiré de alivio y retrocedí un poco para que ella saliera.