Los patés vegetales son ese fondo de armario que te salva una cena improvisada, un aperitivo del sábado o una tarde de tabla con amigos. Los tienes industriales en cualquier súper, pero la diferencia con los caseros es brutal: controlas la sal, te olvidas de los espesantes raros y aprovechas verduras que tienes mirándote desde el cajón de la nevera. Con la Thermomix la jugada es directa: pochar, triturar, emulsionar y al tarro. En veinte minutos tienes un untable decente, en treinta uno notable.