Cada vez más consumidores compran vino por internet después de comparar precios, cuotas, costos de envío y opiniones de otros usuarios. Aunque el comercio electrónico todavía representa una porción reducida de las ventas de la categoría, las bodegas, los marketplaces y las tiendas digitales empiezan a modificar una decisión de compra que durante años estuvo asociada casi exclusivamente a la recomendación del vinotequero y a la experiencia presencial.