Sonríe y eso siempre es lo fundamental. “Tenía muchas ganas de salir de España y de volver a disfrutar del waterpolo, porque en los últimos años me estaba costando un poco”, confiesa a los medios catalanes en la Final Four de Malta. “Después de París fue un año muy duro en el que me costaba ser yo, en el que me costaba ser feliz”, sigue. No lo dice una deportista cualquiera.