Lejos de ser un mero acontecimiento técnico, la aprobación de la ley de creación de la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) podría ser, ahora y en los próximos meses, una decisión parlamentaria ejemplar sobre cómo es factible superar los efectos destructores de las políticas ultraderechistas: fraguando amplios consensos democráticos a favor de instituciones estatales sistémicas que funcionen mejor y, por ende, protejan con mayor eficiencia nuestra salud y ambiente, la convivencia y la...