Pasaron 16 años entre un mundial y otro, pero la escena que vivieron, o sufrieron, los Presidentes Gustavo Díaz Ordaz (1970) y Miguel de la Madrid (1986) fue la misma: rechifla y abucheos durante sus discursos inaugurales, ambos en el Estadio Azteca. Los priistas fueron el objetivo de los enojos de una sociedad, en su mayoría, indignada por actos de negligencia, omisión y corrupción de las autoridades en turno.