El IPoM de septiembre confirma que la economía chilena avanza, pero lo hace en un contexto que sigue siendo frágil. El Banco Central revisa levemente al alza el crecimiento de este año, proyectando un PIB entre 2,25% y 2,75%, con un impulso importante de la inversión –que crecerá 5,5%– gracias a grandes proyectos en minería, energía e infraestructura. Se trata de una buena noticia, porque la inversión es la base del crecimiento futuro y de la creación de empleos.