Romper con años de parálisis presupuestaria exige algo más que buenas palabras y una declaración de intenciones. Sobre todo cuando el Gobierno ha asegurado hasta en tres ocasiones que presentaría nuevas cuentas y, por una razón u otra, las promesas terminaron siendo papel mojado. El ministro de Hacienda, Arcadi España, compareció este jueves en el Congreso con la misión de convencer a una sala escéptica de que esta vez, tras una prolongada sequía, el Gobierno va en serio.