Hay historias que te rompen la cabeza por la disonancia cognitiva que causan. Esta es una de ellas. Una mujer normal, tampoco tierna y amorosa, pero dentro de lo que es un trato bastante aceptable, cuidadora de niños, tertuliana junto a otros intelectuales… que a la vez fue espía de la KGB y perpetradora de varios crímenes, entre ellos, el asesinato de su marido y la participación en el de León Trotsky. Por las mañanas daba la leche a los niños, por la tarde planeaba martirios.