Tengo que reconocer que, después de muchos años viajando, nunca me habían perdido una maleta. Pero estas cosas pasan y, durante mi último viaje, un cambio de avión de última hora provocó que la aerolínea dejara mi equipaje en Dallas mientras yo continuaba el trayecto hasta Madrid. Es una situación especialmente incómoda porque, cuando la maleta no aparece, comienza la incertidumbre: no sabemos exactamente dónde está, si llegará en el siguiente vuelo o si realmente se ha perdido.