No guardo duda en relación con lo siguiente: el sentimiento más extendido entre los venezolanos, vivan en Venezuela o dispersos por el mundo, es de agobiante incertidumbre. Agobiante porque pasan los días y las semanas y los meses, y las cuestiones fundamentales no se despejan, no se clarifican, no cambian en los hechos, no tienen fecha. Es como si ciudadanos y familias hubiesen perdido las coordenadas que los situaban en la nación venezolana.