Me motiva volver sobre a este tema, que había tratado hace un par de años, el artículo publicado en Diario Libre por el colega, amigo, director de ese medio y Premio Nacional de Periodismo, don Aníbal de Castro, quien escribió una reflexión que merece ser citada con el debido crédito, porque resume con precisión una de las grandes grietas institucionales de la República Dominicana.