«La misión principal del guet comienza tras los tañidos de la campana, que aquí arriba son ensordecedores». Thomas Kern / SWI swissinfo.ch Cuando la campana de la catedral de Lausana da las diez, comienza el trabajo de Alexandre Schmid, encargado de anunciar la hora a los cuatro puntos cardinales. Esa es la misión del guet, el vigilante de la noche que vela por la ciudad desde hace más de seis siglos. Hoy, esta figura forma parte de la identidad de esta ciudad suiza a orillas del lago Lemán.