Domingo Ortega, que fue la máxima figura del toreo en la década de los treinta del siglo pasado y que, ya retirado, teorizó sobre su profesión, decÃa que el arte de torear era un cosa y que pegar pases al toro era otra. Cuando estuvo en activo cumplió con maestrÃa con lo que luego explicarÃa son las tres clásicas reglas de oro de la tauromaquia. Se llaman: parar, templar y mandar.