Un humo acre cubría el cielo de Altadena, California, mientras Gail observaba cómo las llamas del voraz incendio Eaton se tragaban la casa de su vecino. Cada brasa arrastrada por potentes ráfagas de viento podría ser la chispa que prendiera fuego a la casa en la que vive desde hace una década, y lo único que puede hacer es mirar. Aunque ha hecho varias llamadas al 911, Gail dice a CNN que “obviamente están muy ocupados”.