A veces, los usuarios adoptan comportamientos que no entendemos. Ocurre especialmente cuando le dan mayor entidad a vídeos mal grabados o caseros antes que a producciones que han costado miles de euros. La ‘imagen perfecta’ parece ser la clave para ‘enamorar’ al usuario, pero de repente aparece una filmación girada, sin edición y convierte 1.000 veces más. Ahí comienzan las preguntas incómodas entre quienes se dedican al marketing y la publicidad. ¿Qué estamos haciendo mal? Suele ser la primera.