La imposibilidad de imprimir huellas digitales no sólo implica segregación, sino también un riesgo financiero, considera Helena Hernández, cuya madre, de 90 años y su suegra, de 85 años, padecen adermatoglifia. Su pariente política no puede disponer de sus ahorros en Banamex porque, al carecer de huellas digitales, le piden al menos tres identificaciones diferentes: INE, Bienestar y pasaporte. La dificultad para tramitar este último documento mantiene cautivo su dinero.