Al otro lado del teléfono, el técnico Pol Toledo habla de una tenista dolida, obligada a rehacerse una y otra vez; por una razón u otra, peleando constantemente contra los elementos, si no la desdicha o el rumbo que se tuerce. En realidad, nunca lo tuvo fácil Paula Badosa, a la que una lesión de espalda puso hace tres años entre la espada y la pared: una carrera en entredicho. Pero no era el primer órdago, tampoco el último.