Solo sé que no sé nada. La frase de Sócrates, bien podría aplicar a Marcelo Bielsa en su conferencia de prensa post eliminación del Mundial 2026. Bien podría aplicar también, por qué no, a todos nosotros, humildes mortales, que debatimos en una mesa de café, que oficiamos de fiscales, que acostumbramos a levantar la voz hacia jueces imaginarios acerca de si el entrenador argentino es inocente o culpable. Ángel o demonio. Genio o loco. Víctima o victimario. Nada de eso importa demasiado.