El gran sostén de una democracia sana y noble es la confianza; su ausencia, en cambio, es crítica. Me hace pensar en la importancia que psicoanalistas como John Bowlby y Mary Ainsworth concedieron al «apego seguro». Según esta teoría, nuestras relaciones de seguridad con personas cercanas a lo largo de la infancia —el padre, la madre, los abuelos, los maestros o incluso la niñera— construyen modelos internos de confianza.