La conmoción de los madrileños ha sido total desde que su agua no sabe de la misma manera. Mientras el Papa daba una misa en Cibeles frente a más de un millón de personas la mañana de este domingo, miles de madrileños se levantaban y, al beber su primer vaso de agua del día, descubrían un fuerte sabor y olor. Algunos lo describían como de exceso de cloro, otros como salida de un “hospital” o con gusto a plástico.