Un delfín nada desorientado, incapaz de flotar o dando vueltas en círculos, hasta quedar varado en la arena. Esta escena, que se repite en las costas del Mediterráneo cada año, parece a simple vista un problema puntual. Pero, en realidad, es un mensaje sobre la salud del océano y los riesgos a los que nos enfrentamos todos, humanos y animales, dentro de un mismo ecosistema.