El portavoz de Esquerra Republicana de Cataluña, Gabriel Rufián, en una intervención en el Congreso. EDUARDO PARRA Y nunca llegaba pasado mañana. Dice la canción, de las más bonitas, del primer Sabina, el de aquel concierto con Viceversa que moló mucho más que la cuaresma de aquel año 86 y en el que «Cuervo Ingenuo» nos hizo vibrar cuando poetizó la claudicación del «soe» ante los que siempre mandaron.