El próximo domingo, Colombia se juega la decisión más trascendental de su historia democrática reciente. No es una elección cualquiera; es, en el fondo, un plebiscito definitivo en el que cerramos de una vez por todas el paso a la amenaza de una dictadura, o blindamos nuestra democracia ratificando la vigencia de la Constitución de 1991. Durante meses, desde estas líneas de opinión y en el espacio de Nos cogió la noche por Cosmovisión, he insistido en que este día llegaría.