En el barrio Manila –esa pequeña burbuja dentro de El Poblado, Medellín– se encuentra Idílico, un restaurante que a fuerza de paciencia y buen golpe de fogón ha logrado convertirse en uno de los proyectos más interesantes y auténticos de la ciudad. Su propuesta parte de una premisa sencilla: el ingrediente cercano como protagonista. No hay un menú estático y todo está determinado por lo que los productores ofrezcan. La técnica, por supuesto, está muy presente, pero no se impone.