El número de vehículos eléctricos en circulación en el mundo se mantiene en crecimiento. La tendencia ha impulsado el desarrollo de infraestructuras de recarga cada vez más accesibles, rápidas y eficientes, basadas en muchos casos en los principios del internet de las cosas. Sin embargo, esta expansión también trae consigo nuevos riesgos cibernéticos que han sido poco estudiados y para los cuales todavía existen escasas soluciones viables.