Mientras estés condenado al abismo. Mientras te obliguen a caminar la tierra con las patas hendidas. Mientras ese deambular se limite a las noches. Mientras malgastes los días en esta residencia del círculo noveno. Todo ese tiempo persistirás en el rencor. Ni los sufrimientos del espíritu, ni los males del cuerpo, ni las muertes. Ni las injusticias, por numerosas que sean. Ni las enfermedades o las pestes, aunque se hagan pandemias. Tampoco las guerras, si bien las hay muchas y bastante sanguinarias.